El grupo de whatsapp del cole

Hace poco empezaron las clases  y el grupo de whatsapp del cole ya echa humo. Estos chats colectivos de madres y padres tienen, en principio, una única función: servir de comunicación entre los progenitores de un grupo de niños en los aspectos relativos al colegio. Sin embargo, muchas veces, lejos de facilitar la vida a los padres, la entorpecen. Primero, porque el número de mensajes excede a lo que se considera información relevante y práctica. Y segundo, se generan debates que no tienen que ver con la finalidad del grupo.

Resistencia al whatsapp

Tengo que confesar que el año pasado, primer curso de Infantil de mi hijo, cada vez que una madre sacaba la posibilidad de crear el grupo de whatsapp del cole se me ponían los pelos como escarpias y daba largas para que no se creara. La comunicación con la profesora y las conversaciones de los padres a la salida del cole me parecían suficientes para estar al tanto de lo que acontecía en el día a día en la clase. Pero… ¡Ay! En una tutoría colectiva una madre sugirió que apuntásemos nuestro móvil en una lista para crear el grupo de whatsapp y claro… a ver quién es la valiente que delante de todos los padres de los compañeros de su hijo dice que no… Así que el fatídico día llegó y se creó el temido grupo de whatsapp del cole.

Cuarentañeras

A los pocos días de su creación mis temores se hicieron realidad y comprobé, en primera persona, el horror de estos chats colectivos de gente que apenas conoces. Y digo horror porque en menos de un año he confirmado mis sospechas y he sacado varias CONCLUSIONES:

  • Compruebas con rabia que la corresponsabilidad entre madres y padres aún es un mito. El 90% de los integrantes del grupo son madres.
  • En menos que canta un gallo se generan 50 mensajes de temas banales. Esto mientras estás trabajando y el ‘pipi’ del móvil no para de sonar. Medida para no volverte loca: silenciar las notificaciones.
  • Muchos de los mensajes que se generan en el grupo de whatspp son útiles. Pero otros muchos, no. Muuuchos, demasiados.
  • Se crean roles y perfiles entre los integrantes: la que suele llevar la iniciativa; la ‘lideresa’; la que siempre tiene que tener la razón y hay que hacer lo que ella quiera; la que nunca contesta; la que casi siempre está en contra; la que por detrás opina una cosa, pero luego escribe la contraria…
  • Detrás del súper grupo de whatsapp, en paralelo, hay subgrupos que debaten propuestas y se apoyan mutuamente de cara a la masa.
  • Siempre hay una ‘happy flower ‘ que aboga por comprar todas las cosas en grupo, crear tesorerías y generar cientos de mensajes con opiniones votaciones, etc. En teoría es para facilitar las cosas. En muchos casos es una ayuda, pero en otros, entorpece y es un fastidio.
  • Hay personas que se aburren o tienen mucho tiempo.

En mi caso, como madre trabajadora con más de 40, que no se aburre nunca y a la que le gustaría que los días tuviesen 32 horas… Reconozco que el grupo de whatsapp del cole de mi hijo… ¡Me estresa!

¿Y vosotras cómo lo veis?

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