Gestionar personas también es gestionar emociones

Gestionar personas es una de las tareas más difíciles en el entorno laboral. No me refiero a la gestión desde el departamento de Recursos Humanos o de la Dirección General, sino desde un puesto de mando intermedio o cuando de repente te ponen al frente de un equipo y tienes que dirigir a cuatro o cinco personas. Gestionar personas es sobre todo gestionar emociones y expectativas y, como en todas las facetas de la vida, manejar bien esto es una tarea harto complicada.

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Gestionar personas es una de las tareas más difíciles porque más allá de las competencias profesionales está gestionar las emociones del equipo, y a la mayor parte de mandos intermedios no les enseñan a lidiar con esto. Cada persona es de su padre y de su madre y muchas veces los malos rollos entre jefe e ‘indio’ o entre un equipo no suceden por las competencias profesionales sino por no saber gestionar las emocionales.

Esta es la conclusión a la que he llegado tras desempeñar puestos en los que me ha tocado dirigir y supervisar a personas o en los que he sido dirigida y supervisada.

Desde mi humilde experiencia algunas de las claves para gestionar personas son:

  • Conoce a tu equipo. Pregúntale cuáles son sus inquietudes laborales y sus expectativas en la empresa.
  • Trata de conocer, al menos, lo mínimo de su situación personal. Conocer las circunstancias personales ayuda a conocer más a la persona.
  • Trata a las personas con educación y respeto. Parece algo obvio pero hay mucho loco suelto… Si tú las tratas bien, lo lógico es que ellas hagan lo mismo contigo.
  • Detecta los puntos fuertes y débiles de cada miembro del equipo. De esta forma podrás aprovechar lo más positivo de cada uno y tratar de mejorar los puntos menos buenos.
  • Deja claro al equipo en qué aspectos de la gestión tienes competencias y en cuáles, no. Si no tienes potestad para subir el sueldo o gratificar con una recompensa, díselo, que sepan qué cosas puedes hacer y cuáles no.
  • Escucha las demandas personales de cada miembro del equipo. No des por supuesto que todos quieren lo mismo. Escucha.
  • Reconoce el trabajo a cada persona de manera individual, no trates a todos por igual. Esto puede sonar un poco raro, pero no hay nada más desmotivador en un equipo de trabajo que un jefe reconozca por igual al que hace mucho y al que hace poco, al proactivo y al pasivo.
  • Lucha por tu equipo y que ellos lo sepan.
  • Explica y celebra los éxitos con el equipo.
  • Involucra a las personas en los problemas y en las soluciones. Conoce su opinión y déjales participar en la toma de decisiones. Si no se puede, al menos déjales opinar.
  • Delega, no quieras tener el control de todo. Así aprendes a ver lo que da de sí cada uno.
  • No prometas lo que no puedes cumplir. Si no tienes potestad para subir el salario, no lo ofrezcas. Si lo prometes y no lo haces, crearás gran insatisfacción y desmotivación en las personas.
  • Predica con el ejemplo. Las palabras que no van seguidas de hechos no valen para nada y enfadan y defraudan mucho a las personas que trabajan contigo.

¿Cómo lo veis? ¿Añadiríais algo más?

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