La metamorfosis tras la maternidad

Antes de ser madres oímos con frecuencia que un hijo te cambia la vida, pero no sabes cuánto hasta que te conviertes en una. La metamorfosis tras la maternidad es asombrosa en todos los sentidos. Cambia casi todo: tu forma de ver la vida, tus prioridades, tus angustias, la manera de gestionar tu tiempo, tu cuerpo… Ser madre es muchas cosas, pero he querido resumirlas en once.

La metamorfosis tras la maternidad. Cuarentañeras

Ser madre es…

Entender lo que es el amor incondicional

Suena a tópico, pero es verdad. Desde que te ponen a tu hijo en brazos tras el parto sientes un amor infinito que no se va nunca. La maternidad trae consigo un amor incondicional, puro y verdadero. Y para siempre.

El mayor acto de generosidad del mundo

Ser madre es uno de los mayores actos de generosidad del mundo porque es un trabajo que no acaba nunca. La tarea de educar es dura y no puedes bajar la guardia en ningún momento porque en cuanto te descuidas se lía. Tienes que ser generosa con tu hijo y darle tiempo, atención y mucha educación.

No volver a dormir bien

Hay que admitir que cuando eres madre ya no vuelves a dormir como lo hacías antes de serlo. Cuando los hijos son bebés porque hay que darles de comer cada pocas horas. Cuando son más mayores porque no quieren dormir solos… Luego vienen las pesadillas… Después empiezan a salir por la noche y estás en vilo… Vamos, un ‘non stop’.

En mi caso, desde que nació mi hijo se me alteró el patrón del sueño y casi nunca duermo del tirón…

Cambiar totalmente las prioridades en la vida

Desde que nacen los hijos cambian totalmente tu vida, también las prioridades. En los primeros años pasar tiempo con ellos y verles crecer es la prioridad para casi todas las madres. Cualquier cosa relacionada con ellos es la ‘number one’. Un te quiero de tu hijo o un beso es lo mejor del mundo.

Entender mejor a tu madre

De pequeña y adolescente, incluso de adulta, hay muchas cosas que no entiendes del comportamiento de tu madre. Sin embargo, tras entrar en el club de la maternidad comienzas a comprender muchas cosas y, lo que es mejor, valoras más todo lo que tu madre ha hecho y hace por ti.

Comerte con patatas el ‘yo nunca’…

Antes de ser madre te permitías el lujo de criticar algunos comportamientos o actitudes de las madres que veías a tu alrededor. Cuando te conviertes en una aprendes a fuego eso de ‘no escupas para arriba que en la cara te cae’. Entiendes mejor ciertos comportamientos que ves en otras, aunque tengas una manera distinta de educar.

Personalmente, hago muchas de las cosas que dije que no iba a hacer: dejarle la tablet, permitirle ver dibujos más tiempo del ‘adecuado’, mimarle, consentirle, comprarle… y un largo etcétera.

Dejar tu yo en un segundo plano

Esto es un poco triste, pero suele ser así. Tras ser madre y, sobre todo, durante los primeros años, no tienes casi momentos de ocio propios. Dónde quedaron esas tardes de lectura en el sofá, de enganchar peli tras peli, de ir al cine, de salir hasta las 6 de la mañana, de viajar cuándo y dónde querías…

Por no hablar de que para el resto de la familia, sobre todo para los padres -lo ya abuelos- y los hermanos -los ya tíos-, pasas a un segundo plano y te conviertes en casi invisible.

Y tu yo desaparece porque ya no eres ‘pepita’, ahora eres la mamá de…

Tener una preocupación de por vida

Los hijos son motivo de satisfacción continua, pero también de una gran preocupación. Son las personas que más te importan en la vida y, por tanto, por las que más te preocupas.

Personalmente, mi preocupación es saber si lo estoy haciendo bien; y mi mayor temor, que le pase algo realmente malo (no lo puedo evitar…)

Aprender a desarrollar una paciencia casi infinita

La que más y la que menos desarrolla una paciencia mayor que la que tenía en su condición de no-madre.

A mí ésta es una de las cosas que más me cuesta, porque la paciencia no es una de mis virtudes… pero lo sigo trabajando.

Estar cansada siempre

Da igual que duermas poco o mucho, que hayas tenido un día duro de trabajo o no… Estás cansada permanentemente. El cansacio se convierte en un compañero de viaje que no te abandona nunca.

Aprender a organizar mejor tu tiempo

Tras ser madre tienes menos tiempo para todo y el poco que tienes vale su peso en oro… Así que te conviertes en la mejor gestora que nunca pudiste imaginar. Eres más productiva y efectiva que antes, aunque estés a mil y con la cabeza puesta en muchas cosas a la vez.

En mi caso pienso con frecuencia… ¿Y qué hacía antes con mi tiempo?

En definitiva… Ser madre es darte cuenta de que es la mejor decisión que has tomado nunca y la más valiente… ¡Es de por vida!

Contadnos si habéis experimentado la metamorfosis tras la maternidad. ¿Añadiríais algo o quitaríais algunas de las afirmaciones?

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