Quejarse de la maternidad

Foto de Danielle Haines tres días después de dar a luz.

Foto de Danielle Haines tres días después de dar a luz.

Gracias al Club de las Malasmadres –del que soy fan- hace pocos días vi un artículo publicado en elpais.com sobre el miedo a quejarse de la maternidad que suscribe totalmente lo que ya pensaba…

Rozando los 40 te decides a ser madre. Ya has vivido muchas experiencias en la vida y parece que llega la ‘llamada’. Sabes que tu vida va a cambiar, pero ni te imaginas cuánto, porque solo piensas en los trajecitos que vas a comprar a tu bebé, en la habitación que le vas a poner y en ese tipo de cosas que después ves que son ‘chorradas’.

Todo el mundo te habla de la maternidad como algo maravilloso –y lo es- pero nadie te advierte de lo duro que es, sobre todo al principio.

En mi caso me quedé hecha polvo tras el parto, me dolía todo. Tras el alta del hospital llegué a casa tras estar 72 horas sin dormir, solo dormitar. Por las noches después de dar el biberón a mi hijo -lo de la lactancia fue una odisea y abandoné a la primera- me desvelaba y enlazaba una toma con otra. Tenía una tristeza infinita porque lo que estaba viviendo no era como había imaginado. Quería a mi hijo pero estaba agotada, dolorida y sobrepasada por todo. Quería controlar mis pensamientos negativos, pero no podía. Estos pensamientos ‘raros’ me hicieron tener un sentimiento de culpa de mala madre, que me ha durado hasta hace bien poco…

El miedo al que dirán

A mí no me avergonzaba quejarme de la maternidad, pero mucha gente, la primera mi familia, me hacía sentirme un bicho raro. Te miraban como un extraterrestre, yo creo que, incluso, pensando: “esta no va a poder con ello”, “claro es que ha tenido al niño muy tarde” o, incluso, “se ha arrepentido”…

Pues no señoras. A mí que no me cuenten milongas. La maternidad es durísima al principio y sigue siendo dura hasta el final para TODAS. Al principio porque se altera el patrón del sueño, porque un ser extraño entra de golpe en tu relación de pareja, te tienes que acoplar a una vida completamente nueva, tú eres vital para el bebé y el sentimiento de responsabilidad es enorme… Y al final, según pasan los años, la educación de los hijos es el mayor esfuerzo que realiza un ser humano en su vida. Es agotador. 24 horas al día, los 365 días del año. No hay vacaciones.

La maternidad es única, alucinante, lo mejor, pero es muy dura y nada de color de rosa. Y cerca de los cuarenta años todavía más porque tienes menos energías, entre otras cosas. Las madres tenemos derecho a quejarnos, a decir no puedo más, sin que la sociedad te señale con el dedo y te mire como a un bicho raro. ¡Basta ya de idealizar, de transmitir ideas que no se corresponden con la realidad! Es tarea de todas. Yo lo hago, aunque me siguen viendo como a bicho raro. Cada vez que una amiga o conocida va a estrenar maternidad se lo explico, cuento mi experiencia. Por compartir que no quede.

La maternidad es de las cosas mejores de la vida, pero también la más dura

Por eso –entre otras cosas- me gusta el Club de Malasmadres, porque desmitifica la maternidad de un plumazo. Os dejo el enlace a su web por si no lo conocéis.
Club de malasmadres

Y aquí tenéis el  enlace al artículo de elpais.com El miedo a quejarse de la maternidad

¿Y vosotras qué opináis? ¿Quejarse está mal visto? ¿OS habéis quejado y os han mirado con cara de pena, como a bichos raros?

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4 Responses

  1. Maria dice:

    Me ha encantado tu artículo, Lidia. Por tu sinceridad y porque como madre también me he sentido así en ocasiones y pensaba que o era un bicho raro, o no estaba haciendo las cosas bien, sobre todo al principio.

    Ya tengo ganas de leer tu siguiente entrada 🙂

    • Administradora dice:

      ¡Muchas gracias, María! Nos pasa a todas más de lo que creemos. Por eso hay que reivindicar nuestro derecho a quejarnos. Y, oye, que no pasa nada, que por eso no vamos a ser peores madres. ¡Nuestros hijos siempre serán lo mejor del mundo! Un abrazo

  2. Consu dice:

    Hola Lidia!!
    Enhorabuena por atreverte a poner en marcha este blog. Desde luego, promete…
    Claro que está mal visto…. sobre todo por las abuelas (que ya lo pasaron y, probablemente, también se quejaban…) y por la gente que NO tiene hijos…. a mí, en este segundo grupo, han llegado a decirme lo de “haberlo pensado antes de tenerlos…” por una queja de que llevaba meses sin dormir más de 4 horas y sin leer un libro…. que no era otra cosa que una constatación de la realidad.
    También te miran mal algunas madres que yo defino como “madres entregás”, y que estoy segura de que también se quejan para sus adentros….
    En un capítulo de “Mujeres Desesperadas” (yo era súúúúúúúper fan), Lynette, embarazada inesperadamente pasados los 40 y con 4 pollos anteriores en casa, es preguntada por una embarazada primeriza sobre las bondades de la maternidad…. y suelta todo lo que casi todas hemos pensado alguna vez… terminando con que nuestras madres nos engañan para que nos fastidiemos como ellas…. Una gran verdad…

    • Administradora dice:

      Muchas gracias, Consu. Tienes razón, quejarse de la maternidad está mal visto por la sociedad, en general, y por las no-madres, en particular… Pero hasta que no se vivie la experiencia de primera mano no se puede hablar…

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