Salamanca en un fin de semana

Salamanca es una ciudad con mucho encanto independientemente de la estación del año en la que se visite. Es perfecta para una escapada en pareja, con amigos o en familia. Ideal para pasear tranquilamente, ver y visitar monumentos preciosos y comer de maravilla. ¿Se puede pedir más?


Salamanca es una ciudad pequeña pero llena de vida desde por la mañana hasta por la noche. Sorprende la cantidad de gente en sus calles a pesar de tener tan solo unos 145.000 habitantes. Sus edificios de piedra de Villamayor hacen de ella un lugar con un color y una luminosidad singular.

Fue una ciudad culta en el pasado -no en vano tiene la Universidad en activo más antigua de España (1218) y la quinta más antigua de Europa, tras las de Bolonia, Oxford, París y Cambridge- y culta en el presente al acoger a casi 35.000 estudiantes al año, entre las dos universidades, la pública y la Pontificia.

Es una ciudad castellana con mucha solera que ha parido y ha acogido a grandes escritores, como Miguel de Unamuno, Fray Luis de León, Carmen Martín Gaite o Torrente Ballester, y creadora de grandes personajes de la literatura española como el Lazarillo de Tormes y Calixto y Melibea.

Cuenta con una de las plazas más bonitas de España, que a la vez es el centro neurálgico y social de la ciudad.

Os propongo una escapada  ideal para un fin de semana.

Viernes

Como llegaréis entrada la tarde, lo mejor es dejar las maletas en el hotel y salir a pasear por el centro de la ciudad (Calle Toro y Calle Zamora) hasta llegar a la Plaza Mayor. Deteneros en este punto y admirar bien este entorno mágico. Yo no me canso de decir que es una de las plazas más bonitas del mundo. Por la noche, iluminada, tiene un encanto especial.

Salamanca

Vista general de la Plaza Mayor de Salamanca de noche. Foto: Hostelería de Salamanca.

Sábado

Lo mejor es ir a la Plaza Mayor y desde allí coger la Calle de La Rúa hasta llegar a la Plaza de Anaya y a las Catedrales, la Nueva y la Vieja. Recomiendo entrar a visitarlas porque merecen la pena. En la Catedral Vieja hay que subir al Ieronimus, una exposición permanente en la que se recorre el interior de las torres de la Catedral desde lo alto de la nave central y se pasea por los tejados del templo con unas impresionante vistas de la Catedral Nueva y de la zona antigua de Salamanca.

Después, se sale de la Catedral y se callejea por las pequeñas calles adyacentes (Tentenecio, Patio Chico, Horno, etcétera). Hay que hacerse una foto obligada con la Torre del Gallo de la Catedral al fondo.

Otra visita imprescindible en esta parte es el Huerto de Calixto y Melibea, un jardín que se llama así por ser el escenario que eligió Fernando de Rojas para recrear la Tragicomedia de Calisto y Melibea. Es un lugar muy romántico, ideal para hacer un alto en el camino y admirar la ladera de la antigua muralla salmantina a los pies del río Tormes.

Salamanca

interior del Huerto de Calixto y Melibea. Foto: diarium.usal.es

El Museo de Art Nouveau Art Decò de la Casa Lis también constituye una parada que merece la pena, así como el Puente Romano, que cruza el Río Tormes. Otra visita imprescindible por la zona es La Cueva de Salamanca, un enclave legendario de la ciudad donde, según la tradición popular, impartía clase el Diablo.

Salamanca

Fachada Sur de la Casa Lis. Foto: Web de la Casa Lis. Imagen M.A.S.

Cerca hay que visitar el Convento Dominico de San Esteban, en la Plaza del Concilio de Trento s/n. La entrada cuesta 3 euros, pero merece la pena.

Domingo

El domingo por la mañana hay que seguir por el casco antiguo. Ir a la Universidad de Salamanca y buscar en su fachada la famosa rana, seguir por el Patio de las Escuelas Menores hasta llegar al de las Escuelas Mayores. Visitar la Casa-Museo de Unamuno y pasear por la Calle Libreros. A continuación se llega a la Calle Compañía donde encontramos tres edificios históricos pegados: La Iglesia de la Clerecía –de estilo barroco-, la Universidad Pontificia y la Casa de las Conchas.

Fachada de la Universidad de Salamanca. Foto: Turismo de Salamanca.

Fachada de la Universidad de Salamanca. Foto: Turismo de Salamanca.

La entrada a la Universidad Pontificia ahora es de pago, pero merece la pena la visita. La Casa de las Conchas es un antiguo palacio de la nobleza del siglo XVI de estilo gótico, hoy convertida en biblioteca municipal. Las conchas, símbolo de la familia Pimentel, decoran la fachada del edificio. Continuando por la calle Compañía se llega al Palacio de Monterrey, edificio privado propiedad de la Casa de Alba.

Comer y cenar

Salamanca se caracteriza por ser una ciudad ideal para tapear, del estilo a Granada y León. Da igual la hora, siempre es buen momento para degustar un pincho. Se come bien y barato.

Para comer sugiero ir de pinchos por los soportales de la Plaza Mayor. Cualquier bar o mesón está bien, aunque os recomiendo Don Mauro, El Cervantes o Las Tapas de Gonzalo… En los pinchos se mezclan tradición y vanguardia. La bebida y el pincho rondan entre los 3 y los 6 euros, dependiendo del local. Fuera de los soportales pero muy cerca se encuentran El Bambú y El Corrillo, dos locales míticos de siempre.

En la Calle Zamora destacan la Jamonería de Carmen, con unas croquetas espectaculares; el Patio Chico, en la Plaza de los Bandos, con ricas tortillas de patatas rellenas y buenas carnes; o el Brocense, en la Calle Brocense, con unos mini perritos calientes buenísimos y con mucha variedad de vinos.

Si queréis comer o cenar de restaurante, cerca de la Plaza Mayor, os recomiendo El Mesón de Gonzalo y la Sastrería, ambos en la Plaza del Mercado; el Doze, al inicio de la Calle La Rúa; y Casa Paca, en la calle del Peso. Os sugiero no sentarse a comer o a cenar en la hilera de terrazas de la Calle La Rúa, pues son para ‘guiris’.

Los productos típicos de Salamanca son la chanfaina (la tienen en muchos bares de pincho) y el hornazo (recomiendo el de las confiterías Gil). No dejéis de probarlos.

Salamanca de noche

Si por algo se conoce a Salamanca es por su gran ambiente nocturno. En fin de semana fundamentalmente nos encontraremos con los estudiantes universitarios y las despedidas de soltero/a. Pero también hay muchos lugares para que la gente de 40 se pueda tomar unas copas.

Si es primavera o verano podéis tomar la primera copa en cualquiera de las terrazas de la Plaza Mayor. Otros lugares recomendables para cuarentañeras son el Gran Hotel (de ambiente pijo), la Posada de las Almas, Juanita o el Moderno.

Alojamiento

Salamanca cuenta con muchos alojamientos turísticos tanto en el centro de la ciudad como en las afueras. Cualquier hotel del caso urbano es perfecto para quedarse a dormir.

Para parejas recomiendo especialmente El Castillo del Buen Amor, situado a 22 km del centro, en la localidad de Villanueva del Cañedo. Está algo lejos de la ciudad, pero de verdad que merece la pena para una velada romántica. Es IMPRESIONANTE.

Salamanca

Vista general del Castillo del Buen Amor. Foto: web del Castillo del Buen Amor

 

Salamanca

Salón de Castillo del Buen Amor. Foto: web del Castillo del Buen Amor.

Nombrado bien de interés cultural, la construcción data del siglo XV. Es un precioso hotel rodeado de jardines y viñedos. En verano la piscina al pie del castillo hace que pases una jornada de relax inigualable con unas vistas alucinantes. Los salones para tomar un café o una cerveza hacen que retrocedas seis siglos de golpe. La decoración está muy lograda. Los propietarios, la familia Fernández de Trocóniz, cuida al milímetro cada detalle, además de ser súper amables con todo aquel que quiera ver las instalaciones (se alojen o no en el hotel). Desde 125 euros alojamiento y desayuno.

Espero que os haya gustado esta escapada a Salamanca para un fin de semana. De verdad que Salamanca es una ciudad perfecta para un par de días. A mí me encanta y no porque sea salmantina, jeje 🙂

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